7 beneficios para la salud del queso feta que debes conocer

El feta es un queso griego tradicional hecho con leche de oveja o de cabra. Tiene una textura blanda y que se desmigaja fácilmente. Tiene menos calorías que muchos otros tipos de queso y puede ser un agregado saludable para cualquier dieta, si se usa con moderación.

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Principales beneficios para la salud del queso feta

1. Protege contra el cáncer

Uno de los beneficios más intrigantes del queso feta es que protege contra el cáncer. Es una rica fuente de calcio, y existen diversas investigaciones que sugieren que el calcio (combinado con vitamina D) ayuda a proteger el cuerpo contra varios tipos de cáncer.

No olvides que el magnesio es vital para la absorción del calcio. Si tienes una deficiencia de magnesio, su cuerpo no absorberá adecuadamente el calcio que consume, lo que significa que no obtendrás estos beneficios para tu salud.

Pero no es sólo el calcio del queso feta lo que protege contra el cáncer! La proteína alfa-lactalbúmina se puede encontrar en este queso griego también, y cuando se une a los iones de calcio y zinc, se ha sugerido que tienen propiedades antibacterianas y antitumorales.

El queso feta ayuda a prevenir el cáncer

2. Mejora la salud ósea

Probablemente ya sabes que el calcio es bueno para los huesos. Después de todo, ¿quién no ha oído hablar de la campaña “Got Milk” de los años 90? Sin embargo, los países con alto consumo de productos lácteos también tienen altas tasas de incidencia de la osteoporosis. ¿Qué está pasando, y por qué podría el queso feta ser una de las respuestas a la pregunta de calcio y productos lácteos?

En primer lugar, es verdad que el calcio es bueno para tus huesos. Aumenta la densidad ósea, especialmente en niños y adolescentes. Cuanto mayor sea su pico de masa ósea, menor será el riesgo para la osteoporosis y otras condiciones que implican la pérdida de masa ósea.

Sin embargo, la leche puede dañar tus huesos, ya que la leche de vaca pasteurizada es una de las peores maneras de obtener la mayor cantidad de calcio, debido a su hábito de causar acidosis (un alto nivel de ácido en el cuerpo). En su lugar, busca otros alimentos ricos en calcio (como el queso feta) e intenta introducir más alimentos alcalinos en tu dieta, como el perejil, la espinaca y el calabacín.

3. Mejora el sistema inmunológico

Otra proteína encontrada en el queso feta se llama histidina. Esta proteína se consideró inicialmente importante sólo para la salud infantil, pero más tarde se encontró esencial en los adultos también.

Cuando la histidina se combina con la vitamina B6 (también encontrada en el queso feta), sufre un proceso molecular para convertirse en histamina. Ese compuesto es parte del proceso inflamatorio. Aunque generalmente es importante eliminar los alimentos que causan inflamación de su dieta, un pequeño grado de inflamación es lo que le permite a su sistema inmunológico luchar contra la enfermedad.

Comer alimentos como el queso feta con moderación, combinado con una dieta rica en antioxidantes para proteger del daño del exceso de inflamación, puede asegurar un sistema inmunológico saludable listo para combatir la enfermedad de la manera en que fue diseñado originalmente. (Además, como un bono, queso feta contiene probióticos, que también ayudan a su sistema inmune a luchar contra la infección y la enfermedad!)

4. Te ayuda a mantener un intestino sano

Otra cosa buena acerca de los aspectos nutricionales del queso feta es que te proporciona probióticos útiles. Los probióticos son las bacterias que recubren el intestino. Cuando salen del whack, su cuerpo se convierte en un caldo de cultivo de bacterias, levaduras, hongos, parásitos y muchas otras cosas muy desagradables.

Los probióticos son impulsores de inmunidad. Te permiten mantener un intestino sano y evitar muchos problemas digestivos comunes en estilos de vida de alto estrés, especialmente en personas que consumen regularmente OMG, alimentos azucarados y están expuestos a los antibióticos y otros productos químicos.

5. Evita dolores de cabeza, incluso las migrañas

El queso feta es una buena fuente de vitamina B2 o “Riboflavina”. La vitamina B2 se conoce desde hace mucho tiempo como un remedio natural para dolores de cabeza, migrañas incluidas. Una dieta rica en vitamina B2 (y suplementos de riboflavina, si es necesario) puede servir como un método preventivo para limitar las migrañas y otros tipos de dolor de cabeza crónico.

6. Protege los ojos y previene enfermedades degenerativas de los ojos

Varios estudios muestran que las personas cuyas dietas son altas en vitamina B2 tienen un menor riesgo de enfermedades oculares degenerativas como cataratas, queratocono y glaucoma (todos ellos asociados con el envejecimiento).

7. Parte de un tratamiento natural para la anemia

La anemia está relacionada con un problema con la célula de hemoglobina que transporta oxígeno por todo el cuerpo. Cuando su cuerpo es incapaz de obtener suficiente oxígeno a las células y tejidos, se vuelve débil y fatigado.

Asociada con niveles bajos de hierro, ácido fólico o vitamina B12, la anemia puede tratarse naturalmente con ciertos alimentos y la suplementación de los nutrientes deficientes. Por lo tanto, la vitamina B12 (y pequeña cantidad de hierro) que se encuentra en el queso feta puede servir como parte de una dieta para combatir la anemia. 

Dos sabrosas recetas con queso

A continuación os explicamos dos recetas con queso para chuparse los dedos y facilísimas de preparar, hasta para los que no os gusta cocinar.

Sopa de queso y patata

Ingredientes:

  • 1 cucharada de aceite virgen extra
  • 1 cebolla cortada en finas lonchas
  • 1,25kg de patatas peladas y cortadas
  • 1L de caldo de pollo o de verduras
  • 2 cucharaditas de romero troceado
  • 375ml de leche
  • 150g de queso suizo rallado
  • Un ramito de berro
  • 4 lonchas de bacon troceadas
  • Tostada con queso gratinado
  • Aceite de berr

Pasos:

  1. Para hacer el aceite de berro, mezcla el merro y el aceite en la batidora.
  2. Calienta el aceite en una olla a fuego medio. Cocina la cebolla mientras la remueves durante 5 minutos hasta que se poche. Añade la patata. Sube el fuego al máximo. Añade el resto de ingredientes y el romero y deja que hierva. Baja el fuego y deja que hierva a fuego lento durante 15-20 minutos o hasta que la patata se ablande. Después, retíralo y déjalo enfriar.
  3. Bate la mezcla hasta que se haga un puré. Baja a fuego lento-medio. añade la leche. remueve durante 3 minutos hasta que hierva. Añade el aceite de berro, un poco más de cebolla, el berro y el bacon. Sírvelo con las tostadas si quieres.

 

Bolitas de queso y espinacas

Ingredientes:

  • 2 cucharaditas de aceite virgen extra
  • 100g de mantequilla sin sal derretida
  • 3 dientes de ajo picado
  • 120g de espinacas
  • 375g de harina
  • 1 cucharadita de levadura
  • 250ml de manteca
  • 12  bolas de queso mozzarella
  • 1 huevo
  • Tomate
  • Especias

Pasos:

  1. Calienta el aceite y 20g de mantequilla en una sartén a fuego medio. Añade el ajo y remueve durante 2 minutos o hasta que desprenda olor. Añade las espinacas. Ponle la tapa y remueve ocasionalmente durante 5 minutos hasta que las espicanas se ablanden. Pasa la mezcla a un bol. Déjalo enfriar.
  2. Mezcla en un bol la harina y la levadura. Añade los 80g de mantequilla. Vierte 3/4 de manteca. Usa un cuchillo plano para que se mezcle todo bien. Pon la masa en una superficie con harina y córtala en 12 trozos.
  3. Precaliente el horno a 220·C. Haz discos con la masa de 9cm cada uno, mete una cucharadita de espinacas y de queso en el medio y haz una bolita con todo. Haz lo mismo con todos los trozos de masa.
  4. Bate el huevo junto con la manteca restante en un bol. Espárcelo por encima de las bolitas. Mételo en el horno durante 20-25 minutos o hasta que se doren. Servir con salsa de tomate. Sazonar con especias.

 

Tipos de vino

1. Variedades Blancas

Chardonnay:

A esta variedad se la conoce como la reina de las Blancas. Medianamente productiva. Racimos compactos. Granos chicos y esféricos, amarillo ámbar en la madurez.Es una variedad muy fina, que produce vinos blancos de gran calidad.Su cultivo se difundió de la Borgoña a todo el mundo, y constituye hoy por hoy la variedad blanca cultivada con mayor entusiasmo.La ortografía Chardonnay es de origen reciente, prácticamente se impuso durante este siglo, después de haber sido aceptada en los congresos ampelográficos.Anteriormente, el nombre de esta variedad era Chardenet , Chaudenet , o Pinot blanc.

Sauvignon Blanc:

El Sauvignon Blanc es un cepaje francés que llegó a la Argentina con los inmigrantes europeos. En sus terruños originales manifiesta un característico aroma ahumado. En nuestro país, se busca una identidad propia para estos vinos, intentado expresiones aromáticas básicas como el pomelo, el eucalipto y ese toque silvestre que lo distingue. Entre sus rasgos diferenciales se destaca la equilibrada acidez, que se logra cuando la uva no es cosechada tan madura. Algunos conocedores aseguran que el Sauvignon Blanc puede presentar “pierre à fusil”, que es el olor de la pólvora o el que produce la yesca al surgir la chispa que enciende el fuego. Si bien se elabora principalmente como vino joven y fresco, algunas bodegas se animan a hacerlo convivir un tiempo con la madera de roble logrando ejemplares excepcionales, que igualmente conservan su identidad.

Viognier:

El Viognier es, sin dudas, una de las variedades que encabeza este retorno de las cepas blancas. Si bien no existen en el país muchas hectáreas implantadas con esta variedad (algo más de 150 hectáreas) es un vino que sabe seducir. Su origen es francés, del Valle de Ródano, donde obtiene excelente calidad. Se caracteriza por ser un vino fresco, muy frutado, de relativa baja acidez y capaz de ofrecer vinos de alto grado alcohólico. Tiene un carácter levemente especiado, con recuerdos a durazno, damasco y peras en sus aromas. Las notas de miel marcan la identidad de este cepaje y, con atención, también se pueden descubrir los toques florales, de madreselvas o jazmines. Si lo descorcha en su juventud, pueden aparecer algunos recuerdos de pomelo y melón. Cuando las uvas llegan maduras a la bodega se consiguen vinos untuosos, ricos y complejos. Si reposa un breve período en la barrica de roble perdurará algunos años más.

Chenin blanc:

Llamada también Pineau, Pineau de la Loire o Pineau d’Anjou, es un cepaje muy versátil: da ligeros, espumosos, semisecos vigorosos y, sobre todo, unos soberbios vinos licorosos, elaborados a partir de uvas de vendimias tardías, con una fuerte concentración de azúcar. El aroma de este vino puede recordar al damasco, el licor de limón y la miel. Es un aroma que no sorprende por su pureza sino que incita la curiosidad. Su cultivo estuvo limitado a las orillas de Loira hasta su extensión, ya en este siglo, a las nuevas regiones vinícolas, en especial California y Sudáfrica. Los sudafricanos elaboran blancos refrescantes, con aromas que recuerdan la manzana madura debido a la mayor insolación, así como semisecos y vinos dulces. En California, aunque su cultivo es más extenso que en el Loira, da vinos jóvenes, suaves, pero carentes de su perfil característico; y se nota, en general, la falta de acidez. Fuera de Francia, el clima de Nueva Zelanda se ve como el más apropiado para la variedad, sobre todo para conseguir buenos niveles de acidez. Aunque en Argentina prácticamente no se elaboran varietales con este cepaje, participa en genéricos donde se buscan frescos sabores frutales y buena acidez.

Semillón:

Es uno de los vinos blancos más exquisitos, apreciado por su longevidad, se une a la madera tan bien como el Chardonnay, pero a diferencia de ésta es raro encontrarlo como varietal. En Francia son reconocidos los cortes de Semillón con Sauvignon Blanc que dan origen a los afamados Sauternes: vinos dulces, de rica textura, aroma a flores y brillante color dorado. En regiones frías, como Nueva Zelanda o el estado norteamericano de Washington, puede desarrollar aromas similares a los de la Sauvignon Blanc, mientras que en climas cálidos tiende a perder el carácter varietal. Curiosamente, la mayor extensión de cultivo de la variedad no se registra en Francia, sino en Chile, donde se suele unir a su tradicional compañera de viaje, la Sauvignon Blanc, al igual que ocurre en California, para sus vinos secos y dulces. Los mejores vinos en los que participa son dulces y alimonados en su juventud, pero adquieren con el paso de los anos un toque de caramelo y un sabor amplio; en nariz, resultan más complejos.

Traminer:

Esta cepa procede de Alsacia. Hay poca producción en el País. Son cepas aromáticas, con aromas a rosas, acacias, violetas y jazmines, junto a un marcado bouquet especiado.

Ugni Blanc:

Se la utiliza en numerosos cortes de vinos blancos e integra el coupage de muchos vinos base para la elaboración del champaña. EN Italia se la conoce como”Trebbiano”, y en Francia como “Saint Emilion Blanc”. En las champañas se la utiliza para levantar naturalmente el índice de acidez. Da vinosvivaces y ligeros, pero poco aromáticos.

Recetas con queso

A continuación tenéis algunas de las recetas con queso que están riquísimas y podéis elaborar fácilmente. Espero que os gusten.

Pasta con queso

Ingredientes:
1/2 tazas de pasta, 4 cucharadas de mantequilla, 1/4 de taza de harina, 3 tazas de leche entera, mostaza en polvo, 1 cucharadita sal, 1/2 cucharadita de pimienta blanca molida, 3 cucharaditas de salsa de pimienta caliente, 1 taza de queso rallado pepperjack, 1/2 taza de queso rallado cheddar, 1/2 taza de queso parmesano rallado, 1/3 de taza de pan rallado, 2 cucharaditas de chile en polvo.

Preparación:
Cocinar en 30 mins
Listo en 40 mins
Total 1 h 10 mins de preparación
Precalentar el horno a 375 grados F (190 grados C).
Pon a hervir una olla grande de agua ligeramente salada. Agrega la pasta y cocina durante 8 a 10 minutos o hasta que esté al dente.
En una cacerola grande a fuego medio, derrite 2 cucharadas de mantequilla. Añade la harina y remueve durante 1 minuto.
Al mismo tiempo, añade la leche, la mostaza, sal, pimienta y salsa picante. Deja que hierva suavemente, removiendo constantemente.
Después de que haya hervido durante 1 minuto, retíralo del fuego y añade el pepperjack, el Cheddar y el Parmesano hasta que se derritan. Agrega la pasta cocida y vértelo todo en una fuente para hornear poco profunda.
Derrite la mantequilla restante. Agrega el pan rallado y el chile en polvo. Espolvoréalo sobre la pasta.
Hornéalo en el horno precalentado 30 minutos.
Deja reposar 10 minutos antes de servir.

pasta con queso

Tilapia a la parrilla

Ingredientes:
1/2 taza de queso parmesano, 1/4 taza de mantequilla ablandada, 3 cucharadas de mayonesa, 2 cucharadas de jugo de limón, 1/4 cucharadita de albahaca seca, 1/4 cucharadita de pimienta negra molida, cebolla en polvo, 1/8 cucharadita sal, 1/8 cucharadita de apio, 2 filetes de tilapia

Preparación:
Cocinar en 5 mins
Listo en 10 mins
Total 15 mins de preparación
Precalentar el horno. Engrasa un molde o bandeja o cúbrela de papel de aluminio.
En un tazón pequeño, mezcla el queso parmesano, la mantequilla, la mayonesa y el jugo de limón. Añade la albahaca seca, pimienta, cebolla en polvo y sal de apio. Mezcla bien y deje reposar.
Coloca los filetes en una sola capa en el molde. Asar durante 2 a 3 minutos. Voltear los filetes y asar durante un par de minutos más. Retira los filetes del horno y cubre con la mezcla de queso parmesano la parte superior. Asa a la parrilla durante 2 minutos más o hasta que el relleno esté dorado y se desmenuce fácilmente con un tenedor. Ten cuidado de no cocinar demasiado el pescado.
El papel de aluminio se puede utilizar para mantener los alimentos húmedos, cocina de manera uniforme, y hacer la limpieza más fácil.

Cordon Bleu

Ingredientes:
6 trozos de pollo sin piel deshuesadas, 6 rebanadas de queso suizo, 6 rebanadas de jamón, 3 cucharadas de harina, 1 cucharadita de paprika, 6 cucharadas de mantequilla, 1/2 taza de vino blanco seco, 1 cucharadita de caldo de pollo en polvo, 1 cucharada de almidón de maíz, 1 taza de crema de leche batida.

Preparación:
Coloca una loncha de queso y jamón dentro de cada trozo de pollo. Dobla los bordes del pollo sobre el relleno, y fíjalo con palillos. Mezcla la harina y el pimentón en un tazón pequeño, y recubre los trozos de pollo.
Calienta la mantequilla en una sartén grande a fuego medio-alto, y cocina el pollo hasta que se dore por todos los lados. Añade el vino y el caldo. Reduce el fuego al mínimo y cocina a fuego lento durante 30 minutos, hasta que se cocine el pollo.
Quita los palillos y pon el pollo en una fuente. Mezcla la harina de maíz con la crema de leche en un tazón pequeño, y bate lentamente en la sartén. Cocina removiendo hasta que espese y viértelo sobre el pollo.

Pollo al ajillo con parmesano

Ingredientes:
2 cucharadas de aceite de oliva, 1 diente de ajo picado, 1 taza de pan rallado, 2/3 taza de queso parmesano rallado 1 cucharadita de hojas secas de albahaca, 1/4 cucharadita de pimienta negra molida, 6 pechugas de pollo deshuesadas.

Preparación:
Precalienta el horno a 175º C. Engrasa ligeramente un molde para hornear de 9×13 pulgadas.
En un bol, mezcla el aceite de oliva y el ajo. En un recipiente aparte, mezcla el pan rallado, el queso parmesano, la albahaca y la pimienta. Sumerge cada pechuga de pollo en la mezcla de aceite y luego en en el pan rallado. Pon las pechugas de pollo en el molde para hornear y hornea durante 30 minutos en el horno precalentado.

Dulce de leche casero

DULCE DE LECHE CASERO

Se aconseja no hacer la prueba con mucha cantidad, sino con 3 o 5 litros de leche.

Los elementos que se necesitan son pocos; leche, azúcar y bicarbonato. En 5 litros de leche conviene agregar 1,20 kg. de azúcar. El bicarbonato se mide con una cucharita de café no muy llena. Se recomienda una olla de 10 o 15 lts.

Primero se hará hervir la leche en una olla cualquiera y cuando notamos que se “levanta” se aleja del fuego, y en la olla que hemos preparado se comenzará el dulce poniendo para empezar medio litro de mezcla. El hervor no debe ser muy fuerte. Es necesario removerlo con una espátula de madera continuamente.

Cuando se nota que el nivel baja, se va agregando de apoco ( casi 1/2 litro) por vez. Sube el nivel y luego vuelve a bajar, y luego se repetirá la misma operación.

Se concentra siempre removiendo hasta el “punto” que se conoce.

Lo importante es sacarlo del fuego, filtrarlo y enfriarlo a baño María hasta que quede tibio, entonces se agregará la esencia de vainilla, se envasa y esteriliza durante 30 minutos.

 

DULCE DE LECHE PASTELERO

Ingredientes:
Leche, 1 litro
Azúcar, 600 gramos
Pulpa de porotos, 1/2 taza
Bicarbonato de sodio, 1/2 cucharadita
Esencia de vainilla, 2 cucharaditas
Fécula de maíz, 3 cucharadas

Mezclar la leche con el azúcar.
Aparte cocinar los porotos en agua. Cuando están bien tiernos, pasarlos por tamiz, medir 1/2 taza de este puré.

Cocinar la leche con el azúcar, revolviendo de vez en cuando con cucharada de madera.

Cuando comience a espesar, verter sobre el puré de porotos y colocar nuevamente sobre fuego.

Agregar la fécula diluida en unas cucharadas de leche fría, incorporar el bicarbonato y proseguir la cocción hasta que tome color amarronado, retirar del fuego y perfumar con la esencia.

ANECDOTARIO
Una anécdota histórica cuenta que cuando se juntaron  los generales Lavalle y Rosas  en el campo de Rosas, la mulata que les cebaba mate de leche, emocionada por esas presencias, olvidó la leche con azúcar sobre las brasas; y esa preparación se convirtió así en el rico manjar que degustaron con placer ambos generales.

Maridaje perfecto entre queso y vino

El maridaje del queso se refiere a la combinación de este producto en la mesa junto a determinadas comidas o bebidas. El único requisito para que lo podamos llamar maridaje con mayúsculas es que esta combinación engrandezca y mejore el sabor de los alimentos que unimos.

En este post nos centraremos en la combinación de vinos y queso; ya que muchos apreciamos tomar un buen vinito con queso, pero los más sabios del tema pueden opinar que no todos los vinos calzan bien con ciertos tipos de quesos o que muchas veces la fuerza de ambos se repelen, pero ahí podemos encontrar la excepción que confirma la regla, y es que los polos opuestos se atraen.

El punto clave es saber dónde está el equilibrio entre las fuerzas y los sabores de los productos escogidos. No es conveniente mezclar un queso con mucho carácter con el elixir de uvas más fuerte que tengamos en la bodega. Así, si lo que tenemos es un queso de gran sabor, deberemos elegir un vino joven. Si aún así preferimos un vino potente podemos usar tapitas adicionales como picos, tostadas o almendras fritas para pasar de un sabor a otro. Y por lo general los quesos más suaves son más fáciles a la hora de iniciarnos en el maridaje.

Con vinos tintos:

El queso curado, madurado, viejo o añejo va de maravilla. Si el curado escogido no tiene mucha fuerza, podemos optar por un tinto más afrutado o liviano.

Con vinos blancos:

Con los vinos blancos es más fácil encontrar combinaciones armoniosas; los quesos de cabra y de mezcla tiernos o semicurados sabrán a gloria. Y como con los tintos, si el vino tiene más cuerpo podemos pasarnos a un queso mezcla algo más fuerte como un curado. Con los vinos rosados obtendremos los mismos resultados.

Para los vinos dulces

El gran boom es el queso azul, o en su defecto un queso fuerte y blando como los de la variedad de leche cruda.

 

Y hasta ahí nuestras recomendaciones para los maridajes más queseros, ya sólo queda ponerlo en práctica y aprender nuestros propios trucos para disfrutar al máximo de nuestros quesos preferidos.