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Para apreciar todo el sabor y textura del queso es importante seguir algunos pasos que no todo el mundo conoce. En esta sección encontrarás algunos consejos que te harán disfrutar al máximo de la experiencia de comer queso.

Maridaje perfecto entre queso y vino

El maridaje del queso se refiere a la combinación de este producto en la mesa junto a determinadas comidas o bebidas. El único requisito para que lo podamos llamar maridaje con mayúsculas es que esta combinación engrandezca y mejore el sabor de los alimentos que unimos.

En este post nos centraremos en la combinación de vinos y queso; ya que muchos apreciamos tomar un buen vinito con queso, pero los más sabios del tema pueden opinar que no todos los vinos calzan bien con ciertos tipos de quesos o que muchas veces la fuerza de ambos se repelen, pero ahí podemos encontrar la excepción que confirma la regla, y es que los polos opuestos se atraen.

El punto clave es saber dónde está el equilibrio entre las fuerzas y los sabores de los productos escogidos. No es conveniente mezclar un queso con mucho carácter con el elixir de uvas más fuerte que tengamos en la bodega. Así, si lo que tenemos es un queso de gran sabor, deberemos elegir un vino joven. Si aún así preferimos un vino potente podemos usar tapitas adicionales como picos, tostadas o almendras fritas para pasar de un sabor a otro. Y por lo general los quesos más suaves son más fáciles a la hora de iniciarnos en el maridaje.

Con vinos tintos:

El queso curado, madurado, viejo o añejo va de maravilla. Si el curado escogido no tiene mucha fuerza, podemos optar por un tinto más afrutado o liviano.

Con vinos blancos:

Con los vinos blancos es más fácil encontrar combinaciones armoniosas; los quesos de cabra y de mezcla tiernos o semicurados sabrán a gloria. Y como con los tintos, si el vino tiene más cuerpo podemos pasarnos a un queso mezcla algo más fuerte como un curado. Con los vinos rosados obtendremos los mismos resultados.

Para los vinos dulces

El gran boom es el queso azul, o en su defecto un queso fuerte y blando como los de la variedad de leche cruda.

 

Y hasta ahí nuestras recomendaciones para los maridajes más queseros, ya sólo queda ponerlo en práctica y aprender nuestros propios trucos para disfrutar al máximo de nuestros quesos preferidos.

Aprende cómo comer queso en un ambiente formal

En términos de utensilios para comer, los tenedores y cuchillos son la opción obvia (y a veces la única disponible). Son maneras perfectamente razonables de comer queso, sin importar el tipo de queso.

Lo que no sabes, sin embargo, es que usar los dedos para comer trozos individuales de queso en un evento o comida formal es perfectamente válido. Es más aseado usar los dedos para quesos más duros que no ensucian tanto, por supuesto. Tocar el queso informa a tu paladar en cuanto al estilo de queso, textura, edad y contenido de grasa y en última instancia puede mejorar la experiencia de saber lo que tienes en el plato.

No subestimes las facilidades que te puede dar un cuchillo. Los cuchillos de la cena son perfectos para ahondar en los quesos cremosos, y puesto que no son afilados, puedes probar el queso directamente del cuchillo. Es una de las mejores maneras de comer queso como un profesional. También hace que sea más fácil oler el queso antes de probarlo, algo que deberías hacer puesto que, en realidad, saboreas más con tu nariz que con las papilas gustativas.

En lo que respecta al pan, está ahí por una razón. Para apreciar plenamente el sabor de los quesos, se debe comer el queso solo y utilizar pan como un limpiador del paladar. Cuando extiendes el queso en el pan, en realidad se rompe la estructura natural y la integridad del queso. Es por eso que a menudo se ven quesos más duros como Parmigiano Reggiano en pedazos rotos, irregulares en lugar de rodajas aseado; Es mejor cuando se corta con un cuchillo puntiagudo afilado que permite que el queso se rompa en trozos por sí solo a lo largo de los puntos de ruptura naturales. Lo mismo ocurre con los quesos blandos, que prefieren mantener su forma natural cuando se comen.

Si no te gusta comer el queso solo, trate de incorporar acompañamientos que pueden llegar con él. Presta atención al orden en que el queso estaban presentados. Los quesos deben ser consumidos de más suave a más fuerte, ya que puedes perder el matiz de un queso suave después de comer un azul, por ejemplo.

Pero algo que debes tener en cuenta en cualquier situación, es hacer lo que te hace sentir cómodo. Las reglas más importantes en el mundo del queso son las que hacen referencia al disfrute en lugar de la formalidad!

Conoce los pasos para degustar quesos correctamente

Sé que la forma más lógica de comer queso es llevártelo directamente a la boca. Pero así estás pasando por alto muchos matices del queso, así que no sería la mejor forma de comer un buen queso si de verdad quieres apreciar su calidad.

¿Cuál es exactamente el paso número uno más importante para degustar queso?

El primer paso para degustar un queso es olerlo. Puede sonar raro, pero en realidad apreciamos más el sabor con la nariz que con la lengua. Con la lengua podemos detectar 5 sabores: salado, dulce, amargo, ácido y unami.

La nariz tiene de 5.000 a 10.000 receptores de olor diferentes, por lo que cuando estás enfermo (o si te tapas la nariz cuando comes) puede ser capaz de detectar la dulzura de un melocotón, pero no saborearlo. Los responsables de esto son los receptores de olfato, que envían mensajes a su cerebro informándolo de lo que está probando. Ellos inducen la respuesta emocional de comer y traer recuerdos relacionados con esa comida.

El primer paso para degustar un queso es olerlo

Si el queso ha estado expuesto durante un rato antes de servirlo, antes de degustarlo corta una loncha y huélela, o rompe el trozo de queso que tienes por la mitad. La parte del queso que no ha estado expuesta está más fresca y sabrosa.

Conocer el vocabulario propios de las degustaciones de queso y aprender a hacer referencia a él te ayudará a conocer tus preferencias para la próxima vez y verbalizar tus gustos cada vez que pidas algún queso. Además, ser capaz de apreciar ciertos aromas y matices subyacentes a su vez te ayudará a determinar aquellos alimentos que pueden combinar bien con tu queso.


Recuerda, cuando vayas a degustar un queso, no olvides tu nariz cuando usted des el primer mordisco. Exhala por la nariz cuando tragues y presta atención a lo que se llama el efecto retro-nasal, los aromas que van desde la garganta hasta las fosas nasales.